Recursos | Chistes Sanos | Chistes Santos 7

Un pastor invitó a un predicador a su iglesia de muchos miembros.  Sin embargo, cuando el predicador llegó a la iglesia, el único que estaba presente era el pastor.  Entonces, el predicador preguntó al pastor, “¿Qué vamos a ser?”  El pastor le dijo, “Mire varón, yo tengo una finca y un gran grupo de gallinas.  Cuando llevo el alimento y encuentro a una sola gallina, yo le echo el alimento a esa sola gallina.  En pocas palabras, varón, déme el mensaje a mí.  Si la iglesia no vino, se perdió de la bendición.  Entonces, empezó el predicador a dar el mensaje.  Pasó una hora, pasaron dos horas.  Después de dos horas y media, el predicador terminó el mensaje, y le preguntó al pastor, “¿Qué tal estuvo el mensaje?”  El pastor dijo al predicador, “El mensaje estuvo bueno, pero a mi se me había olvidado decirle algo.  Cuando voy a echar el alimento a las gallinas y encuentro a una sola, no echo todo el alimento a esa sola gallina.  Le echo el alimento que toca a esa sola gallina, y guardo el de las otras gallinas.    A.W.C., Santo Domingo, República Dominicana

[Este es un chiste verídico.]   Le preguntó una niña de siete años a su mamá, “Mamita, ¿cuándo vamos a tener vacaciones en la iglesia como en la escuela?, ¡porque yo ya estoy aburrida!   D.V.A.G., Catacamas, Olancho, Honduras

Un pastor estaba exhortando a los hermanos, y les dijo, “Hermanos, yo sé que hay un hermano aquí que todos los días ve el Chapulín Colorado, y yo sé quien es. Así que le voy a pedir a ese hermano que se ponga de pie o lo voy a nombrar.”  Muy apenada, se paró una hermana y dijo, “Sí hermano, soy yo.”  El pastor exclamó, “Lo sospeché desde un principio.”    L.D.V., Cancún, Quintana Roo, México

[Este es un chiste verídico.]   En un servicio infantil, una de las hermanas pidió que un niño pasara a cantar un corito.  Una de mis primas, sin pensarlo tanto, se paró y tomó el micrófono y empezó a cantar, “Pancho, Pancho López, chiquito pero matón...”  Ella solo tenía 5 añitos y nunca antes había ido a una iglesia.   Tijuana, Baja California, México

Había un cristiano recién convertido comprando pan en una panadería italiana.  Cuando de repente el humilde hermanito vio un afiche de la ciudad de Roma, le preguntó al dueño de la panadería de donde era él.  El italiano le contestó que él era de Roma.  El ferviente y celoso hermano comenzó a recriminarlo y regañarlo.  Molesto, el cristiano le dijo que no le compraría más pan, y que de inmediato le devolviera su dinero, mientras el italiano quedó desconcertado.  El furioso hermano se retiró de la panadería.  En eso iba pasando un hermano más antiguo que pertenecía a la misma iglesia del indignado hermano.  Éste se le acercó y preguntó al hermano recién convertido, “¿Qué pasó?”  El hermanito le dijo con voz exaltada, “Descubrí a un romano vendiendo pan, y me dio ira, pues los romanos injustamente fueron los que crucificaron al Señor.  El hermano más antiguo le dijo, “Pero hermanito, ¡eso sucedió hace más de dos mil años!”  El hermanito, con voz baja y mucha pena, le dijo, "Sí, pero recién me enteré esta mañana.  A.G., Valencia, Carabobo, Venezuela

[Este es un chiste verídico.]   En una ocasión una hermana que estaba muy bien vestida se le acercó a una de los jóvenes y le dijo, “Fulana, que bien te ves.”  Ella le contestó, “Yo lo sé.  Sin embargo, tú no te ves tan bien.  Perdona que te lo diga, pero tú sabes que yo soy bien sincera.”  La hermano le contestó, “Oh, no te preocupes.  Yo, sin embargo, ¡soy bien hipócrita!   D.A., Springfield, MA, USA

Una vez un hombre predicaba en una iglesia, y cuando estaba en lo mejor del mensaje, una persona sentada en las últimas bancas le gritó, “¡No se oye!”  El predicador aumentó el tono de su voz, pero la persona insistía, “¡No se oye!”  Un poco molesto, el predicador le pidió al de los controles de sonido que aumentara el volumen, pero la misma persona volvía a gritar, “¡No se oye!”  Indignado, el predicador le dijo a la persona, “¿Tienes problemas en los oídos, o qué te pasa?”  La persona le contestó, “No. Lo que pasa es que lo que tú haces no me deja oír lo que tú dices.”  Hermanos, muchas veces nuestros actos impiden que la gente nos crea lo que les predicamos.   J.O., Seattle, WA, USA