Apreciados amigos lectores y seguidores de Cuenta Atrás, siento haber estado casi dos meses en silencio (salvo algún artículo urgente como el de Groenlandia), pero el cambio de funciones y responsabilidades en mi ministerio, así como el cambio de provincia y la consiguiente mudanza me han obligado a estar más de un mes sin conexión a Internet y sin tiempo para dedicar a este rincón. Confiamos que a partir de ahora se estabilicen las cosas y podamos continuar de forma regular.
Hace pocos días estaba reflexionando con mi esposa sobre un síndrome que puedo apreciar con cierta frecuencia en bastantes personas, bien intencionadas, pero que no creo se den cuenta del riesgo en el que se pueden colocar. Hace no muchos días le preguntaron a mi esposa sobre qué iba a publicar en Cuenta Atrás (o en alguno de los otros blogs) y si tenía noticias sobre la Ley Dominical, o sobre otros asuntos relacionados. Aunque se entienden este tipo de preguntas, ya que eso representaría que efectivamente la Segunda Venida se haría efectiva en muy breve plazo, por otro lado daba la sensación como si cuando uno anunciase algo, fuese verídico por el mero hecho de decirlo.
Esto me hizo reflexionar por unos momentos en la cantidad de videos, documentos y demás que distintas personas me hicieron llegar, otros me consultaron, etc. como, por ejemplo, el "Amero", moneda que se supone tenía que haber entrado en curso en Febrero de 2009. Febrero de 2009 ya pasó, y el amero nunca entró en vigor. La pregunta es, ¿hasta qué punto nos dejamos llevar por nuestras ansias de ver a nuestro Salvador viniendo en las nubes de los cielos?
La respuesta tendría que ser lógca, nos deberíamos dejar llevar al máximo posible. Pero, ¿cómo enfocamos nuestros deseos de ver esta esperanza hecha realidad? Muchos nos hemos convertido en Heraldos amarillistas de las Señales del Fin, probablemente sin darnos cuenta, a pesar de nuestras buenas intenciones y deseos. De vez en cuando recibo un correo donde se me pide confirmación y dando por hecho que la Ley Dominical ya es real, y tristemente tengo que desmentirlo, al menos de momento.
Esto ha dado lugar a que muchas personas se dejen agitar por el fervor entusiasta (¿sano?) de ver campos de concentración ocultos donde probablemente no los hay, o muchas otras cosas, y tendemos a ser exagerados y alarmistas. En el último año salió un libro del pastor Alejandro Bullón que me pareció un equilibro excelente entre nuestra labor de predicar el Evangelio Eterno y ser heraldos que señalan las señales de los tiempos. Muchos conocerán el libro "Señales de Esperanza", por cierto altamente recomendado por un servidor como elemento evangelístico (para regalar a interesados).
Sin más rodeos, nos hemos convertido en pequeñas alarmas con luces rojas intermitentes que no paran de saltar a la mínima noticia e incluso, al mínimo rumor no contrastado, que tenga aspecto de ser una "Señal del fin". Poco a poco esto ha ido cobrando más y más interés, así como más y más tiempo de nuestras agendas (¿será por la excitación provocada por el "gran" descubrimiento de turno, o la adrenalina emocional que nos da?). Y mientras nos hemos dedicado más y más a predicar sobre las supuestas señales de los tiempos, hemos ido dedicando menos y menos tiempo a predicar lo único que se nos pide que prediquemos, el Evangelio de Jesús.
Alguien se tiene que estar frotando las manos y riéndose a carcajadas viendo cómo muchos de nosotros nos dedicamos a hablar sobre Iluminati, Masones, el Amero, y un largo etcétera de cosas, para luego quedar en el más absurdo de los ridículos ante amigos y vecinos, perdiendo credibilidad.
Apreciado/a amigo/a, este mismo blog se llama "Cuenta Atrás", en referencia clarísima al cada vez más breve período de tiempo que nos separa de salir a cenar con el Maestro, pero nada más lejos de nuestra intención está el animar el espíritu agitado que a veces se deja entrever entre algunas personas. Sin ir más lejos, en Abril de este año (2009) escribí el primer artículo sobre la Gripe Porcina, el virus AH1N1, y lo comparé con la gripe española de 1918, pero siempre de forma relativa: "Posiblemente estamos ante el inicio de una reproducción de lo que fue la "gripe europea", también conocida como la "gripe española" de 1918 en la primera guerra mundial acabó con entre 50 y 100 millones de personas en todo el mundo, provocada también por el H1N1, mismo virus que ahora campa a sus anchas."
Esta afirmación no era gratuita, sino que estaba basada en datos de fuentes fiables. Es el mismo tipo de virus, por lo que la cuestión no era gratuita. No obstante, lejos de ser categórico, era un anuncio para estar expectantes ante la evolución del asunto. Han pasado ya cuatro meses de este primer artículo, y la evolución de la Pandemia debe ser reescrita y puntualizada (ni mucho menos era para ser alarmista). Actualmente se está viendo que la mortalidad resultante del virus de la "Gripe A" como muchos la llaman ahora, es inferior a la de una gripe común, pero de la que pocos tienen los datos. He conseguido un vídeo de difusión gratuita en YouTube sobre el asunto, que paso a insertar aquí mismo.
(Fuente: YouTube).
En la revista TIME de esta semana (24 de Agosto de 2009) pág. 17 da cuatro pequeñas recomendaciones respecto la gripe A:
1) Prepárese de antemano para tener a los niños en casa, ya que muchas escuelas se verán cerradas por los contagios.
2) Practique hábitos de higiene más estrictos, como lavarse las manos con más frecuencia, limpiar las superficies de su casa de forma más seguida, así como en la oficina.
3) Si está enfermo, quédese en casa (no dice que se vaya a morir, sólo que se quede en casa con jugos e infusiones y vitaminas).
4) NO ENTRE EN PÁNICO, la histeria no hará que se acorte el período de convalecencia, sólo lo empeorará por el estrés y los nervios.
En este post puntualizo lo ya escrito con anterioridad, y más que para hablar de la emergente alarma ante el contagio masivo con el inicio del curso escolar (efectivamente, muchos seremos contagiados, pero no peor que otros años o con otras cepas de virus), aprovecho esta entrada para tirarme de las orejas a mí mismo (y a quien se de por aludido/a) para evitar ser amarillistas, alarmistas y centrarnos en un tratamiento de la información de forma equilibrada y que nos lleve de forma sosegada a los pies del Salvador, a nosotros y a quienes nos rodean.
¡Estamos de vuelta para seguir trabajando!
Pr. Pedro Torres