Las personas que dicen una cosa y hacen otra, no son buenos modelos a seguir. Pueden tener los ideales más altos y ser capaces de articular las metas más elevadas, pero si es sólo con palabras que tratan de impactar sus vidas, ¡olvídelo! No siga ese ejemplo. Cierta vez, mientras Jesús hablaba con sus discípulos, dijo:
"Los fariseos y los maestros de la Ley son los que más conocen la ley de Moisés. Ustedes deben hacer todo lo que ellos digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque enseñan una cosa y hacen otra" (Mateo 23:2-3).
La verdadera religión acorta la brecha que hay entre la cabeza y el corazón; entre lo que creemos y cómo actuamos. Durante este día, pídale a Dios fuerza para que lo ayude a vivir su fe.
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