Todo lo que se da, un día se recibe. Cada granjero sabe que si planta maíz, cosechará maíz. El mismo principio se aplica a nuestras vidas. Si violamos las leyes, tendremos que atenernos a las consecuencias.
Las investigaciones demuestran claramente que la inactividad física lleva a un aumento en las tasas de mortalidad. Las personas que viven una vida sedentaria padecen más de enfermedades cardíacas, ataques y cánceres que aquellas que están activas físicamente. La dieta también juega un rol importante. El punto es que las elecciones que hacemos diariamente tienen un impacto directo en la longevidad y en la calidad de vida.
Las personas que violan los derechos civiles, generalmente, terminan cosechando amarguras. O pasan sus vidas mirando por sobre el hombro mientras huyen de la ley, o se atienen a las consecuencias de una conformidad forzada (ya sea a través de multas o de encarcelación). Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos de Norteamérica, a mediados del año 2002 hubo más de 2 millones de norteamericanos encarcelados. Me aventuraré a pensar que la mayoría de estas personas jamás soñaron que debido a sus acciones e inacciones, el resultado fue experimentar tal cosecha.
La Biblia dice: "No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará" (Gálatas 6:7).
¿Qué tipo de cosecha espera usted? ¿Qué clase de semillas está plantando?
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