Estábamos a media milla de nuestro campamento o fuerte hablando con los ancianos de una aldea en las tierras de Afganistán. Estábamos brindándoles ayuda humanitaria y a la vez recopilando información. Sabíamos que corríamos peligro al estar afuera de nuestro campamento. Cualquier cosa podía suceder y el enemigo podía atacar en cualquier momento. La guerra es algo que nos puede ser temeroso o que tengamos miedo. Pero, había algo que nos hacia sentir seguros. Era el saber que estábamos cerca de nuestro campamento.
El cual estaba rodeado por paredes gruesas y altas, y con torres de vigilancia en las cuatro esquinas con soldados vigilando todo el tiempo.
Si hubiese un ataque en contra de nosotros, lo que teníamos que hacer era correr o ir hacia el campamento y llamar por radio o gritar que nos habrán el portón o puertas para entrar. Una vez adentro ya estábamos seguros y protegidos por las paredes gruesas y altas y por las torres. Ya no teníamos que temer por el enemigo.
Proverbios 18: 10 dice:
Torre inexpugnable es el nombre del Señor; a ella corren los justos y se ponen a salvo.
Dios es nuestro fuerte y fortaleza que siempre esta cerca de nosotros. En momentos de pruebas, angustias, catástrofes o caos podemos voltearnos y correr hacia nuestro fuerte y seguridad que es nuestro Señor. El siempre esta y estará allí, esperándonos con sus brazos abiertos, listo para recibir a sus hijos que vienen corriendo desde el campo de batalla. Tú y yo somos sus hijos y el Señor es nuestro padre. El es rápido para consolarnos, y siempre defiende a los suyos. En sus brazos somos invencibles. No hay ninguna fuerza en esta tierra que pueda tocarnos. El diablo nos podrá tirar con sus dardos, pero no podrán penetrar las paredes del gran amor de Dios por nosotros.
El mundo con sus luchas podrá pelear frente a nuestras puertas, pero, solo se cansaran de pelear. Porque nada podrá penetrar la fortaleza del Señor. Una vez estemos adentro de su poderosa protección, estamos seguros y salvos por siempre.
Oración:
“Señor hoy vengo a ti desde el campo de batalla. Estoy lastimado y débil. Necesito de tu protección y cuidado. En tu amor descanso seguro y se que todo va a salir bien. Ábreme las puertas de tu amor ahora, OH Señor. Permíteme estar seguro en tus brazos siempre, Amen.”
Por: Waldemar Mendoza
8-21-07 / 11:00 a.m. |