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Una pareja decidió salir de vacaciones a la playa para celebrar sus 40 anos de casados. Cuando llegaron al lugar, ambos se pusieron sus trajes de baño. Cuando el esposo se fijó bien en como lucía su señora de 60 anos en traje de baño, miró al cielo y dijo: “Oh Señor, ¡cuánto me gustaría tener una esposa 30 años más joven!” Enseguida Dios cumplió su deseo, y lo convirtió a él en un anciano de 90 años. J.G.R., Springfield, MA, EE.UU.
¿Cuál es el nombre del pez que se comió a Jonás? Pum. “Y ¡Pum! se lo comió.” A.G., Curico, Chile
Había una señora que tenia mucha fe y amaba mucho a Dios. Se paraba en el porche de su casa y le alababa. Tenía un vecino que la odiaba y le decía, “¡Dios no existe!” La señora empezó a pasar por malos tiempos y oró a Dios que la ayudara. Ella fue a su porche y gritó, “Alabado el Señor. Dios mío, necesito comida. Estoy teniendo mal tiempo. Por favor, Señor, ¡mándame algo para comer!” A la mañana siguiente, la señora salió otra vez a su porche y miró una bolsa con mucha comida y gritó con gozo, agradeciendo al Señor. De repente el vecino saltó de un arbolito y dijo, “¡Ajá! Le dije que no había Señor. Yo compré esa comida, Dios no fue.” La señora empezó a brincar y aplaudir y dijo, “¡Gloria a Dios! No sólo Dios me mandó la comida, ¡sino que hizo al diablo que pagara por ella!” J.G., Sullivan City, TX, EE.UU.
[Este es un chiste verídico.] Un hermano fue invitado a comer a la casa de otros hermanos. Por ser el invitado, los anfitriones le dieron el privilegio de bendecir los alimentos. El hermano, para hacerse ver como que llevaba una vida de oración, oraba largo y tendido, y decía, “¿Qué más Te digo, Señor? ¿Qué más Te digo?” Luego de diez minutos de repetir “...¿Qué más Te digo, Señor?”, otro hermano dijo, “Diga amén, hermano, diga amén.” P.C., Greenville, SC, EE.UU.
Cierto día un pastor predicando dijo, “Que se pongan en pie los hermanos que se van para el cielo.” Toda la congregación se levantó y gritaba con júbilo, pero un hermanito se quedó sentado. El pastor le dijo, “Hermano, ¿usted no quiere ir al cielo?” El hermanito contestó, “Pastor, es que va mucha gente. Yo mejor me espero el segundo viaje.” R.F.T.N., Barrancabermeja, Santander del Sur, Colombia
Había un pastor evangelista que era muy reconocido e invitado por muchos para ir a predicar a sus iglesias. A él no le gustaba viajar en avión, así que tenía su chofer y adonde quiera que lo invitaban su chofer lo llevaba. Un día su chofer le dijo, “El trabajo que usted hace es muy fácil. Siempre predica los mismos mensajes y le dan buenas ofrendas. Yo lo haría, y mejor que usted.” El pastor le respondió, “Bueno, ¿qué te parece la próxima invitación a predicar, tú predicas, y yo soy tu chofer?” “De acuerdo,” respondió el chofer. Luego, una iglesia bastante grande invitó al pastor. El chofer se puso el traje del pastor y el pastor el traje de chofer, y llegaron a la iglesia. Subió el pastor (chofer) y predicó un tremendo sermón, dio la invitación, y muchas decisiones fueron tomadas. Cuando se disponía a bajar de la plataforma, subió el pastor anfitrión y le dijo, “No se baje, pastor.” El pastor anfitrión preguntó, “¿Alguien de los hermanos tiene una pregunta para el pastor invitado?” En medio de la muchedumbre alguien se levantó y preguntó, “¿Qué opina usted de las 70 semanas de Daniel?” El 'pastor' se quedó perplejo y dijo, “Disculpe, no escuché su pregunta.” La persona repitió, “¿Qué opina usted de la profecía de las 70 semanas de Daniel?” El 'pastor' respondió, “Su pregunta es tan fácil, pero tan fácil que mi chofer se la contestará.” J.M.F.R., Tijuana, Baja California Norte, México
Un pastor americano miró a los hermanos parados en la iglesia. Como no hablaba muy bien el español, en vez de decir, “Vénganse todos, que aquí hay bancas,” él lo dijo así: “¡Vénganse toros, que aquí hay vacas! L.D., Pierson, FL, EE.UU.
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