Mencionemos una vez más que uno de los factores más importantes de la vida cristiana es la conversión. Todo cristiano profeso necesita experimentar el sosiego que resulta de la conversión. En verdad, este es el anhelo profundo de cada corazón. El apóstol Pedro insiste en que el arrepentimiento y la conversión son una condición necesaria para que los pecados sean borrados. Este acto de borrar o quitar el pecado es aún otro aspecto muy importante del plan de la salvación.