Los hijos de Dios pueden experimentar el rechazo de sus amigos y familiares. Está en la Biblia, Marcos 6:4, "Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa". Salmo 27:10, "Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá".

Jesús mismo expresó su dolor ante el rechazo. Está en la Biblia, Lucas 13:34, "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!"