La sabiduría empieza cuando le pedimos a Dios que él sea nuestra fuente de sabiduría. Está en la Biblia, 1 Reyes 3:9, "Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?"
Dios ofrece sabiduría práctica para aplicarla a la vida. Está en la Biblia, Salmo 119:97-98, "¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo".