La pereza persistente no debe ser permitida. Está en la Biblia, II Tesalonicenses 3:11-12, "Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan".
El trabajo arduo debe caracterizar el estilo de vida del cristiano. Está en la Biblia, II Timoteo 2:15, "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad".