La santidad de Dios es nuestra norma para vivir una vida santa. Está en la Biblia, 1 Pedro 1:15, "Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir".
La santidad de Dios no puede tolerar el pecado. Está en la Biblia, Isaías 59:2, "Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír".